4 Importantes Síntomas Físicos De Estrés Emocional Que No Deberías Ignorar

Es importante aprender a leer las señales de nuestro cuerpo y así poder atacar el estrés a tiempo.

Para muchos de nosotros, el estrés es sólo un subproducto de nuestra vida cotidiana que hemos aprendido a sobrellevar, pero es importante tratar y resolver las causas del estrés, porque cuando no se controla, puede desencadenar trastornos del estado de ánimo que afectan nuestra salud mental e incluso física. Aquí te contamos sobre cuatro señales físicas a las que deberías poner atención.

 

 

1. Falta de energía.

El estrés no sólo afecta la mente, sino que también te afecta fisiológicamente al liberar la hormona cortisol en el torrente sanguíneo, que imita el esfuerzo físico al acelerar la respiración y la frecuenta cardíaca, lo que produce el sentimiento de excesivo cansancio. El estrés también puede ser la culpa de la falta de sueño, ya que interrumpe la capacidad natural del cuerpo de regular sus instintos de sueño-vigilia, causando insomnio.

 

2. Rechinar los dientes.

Rechinar los dientes puede causar problemas importantes con la salud oral incluyendo dolor de mandíbula, daño permanente en los dientes y dolores de cabeza. Este comportamiento inducido por el estrés se asocia a mayor actividad cuando se está dormido. Como no estás alerta, tu cuerpo utiliza la boca para canalizar el estés.

 

3. Enfermarte fácilmente.

Cuando el estrés provoca la liberación de cortisol en el torrente sanguíneo, obstaculiza la función regular del sistema inmunológico. Una manera importante en que lo hace, es suprimiendo la liberación de la hormona DHEA, que apoya la función inmune.

 

4. Cambio de hábitos alimenticios.

No es sorprendente que cuando estamos estresadas tendemos a buscar soluciones a corto plazo para nuestros problemas, pero el estrés puede afectar también nuestros hábitos alimenticios al hacernos querer comer la barra de chocolate que tenemos más cerca. “Comer por estrés” es por lo general algo que se desencadena por la liberación de cortisol, lo que aumenta el apetito y coincide con el bajo estado de ánimo, por lo que hacemos elecciones cómodas pero poco saludables. Por otro lado, muchas personas que sufren de estrés también experimentan una pérdida de apetito, que se cree que está vinculado a la presencia de una hormona liberadora de corticotropina que suprime el hambre.

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