Esta Estrategia Para Tu Lista De Pendientes Te Facilitará La Vida

Al implementar esta simple estrategia, tendrás muchas más posibilidades de hacer todo lo necesario y aumentar tu productividad.

La vida puede ser demasiado ocupada, y aunque nos propongamos empezar la semana con buenas intenciones, nuestras listas de tareas tienen a quedar de adorno en ese lindo planificador que compramos y juramos que nos haría súper productivas. ¿Alguna vez has logrado abordar realmente todos los puntos en tu lista? Hay unas simples técnicas que te ayudarán a hacerlo, incluso cuando sientas que tienes muchísimo por hacer y nos sabes por dónde empezar.

 

 

1. El método 1-3-5…

No te alarmes por los números, esta estrategia sin duda te ayudará a priorizar tus tareas y tu productividad. La forma en que funciona es que en última instancia tendrás una lista de tareas diarias de 9 elementos, pero debes priorizar una tarea más grande por día, luego dos tareas estándar o menos importantes y, finalmente, cinco tareas pequeñas. De ahí viene la regla 1-3-5.

 

 

2. Empieza con un gran objetivo.

Para cumplir con esta estrategia de la manera correcta, debes abordar esa primera gran tarea del día. Decide qué ocupa la mayor parte de tu tiempo y en qué necesitas enfocarte realmente. Ya debes saber en qué proyecto global estás trabajando y cómo debes abordarlo, pero escribirlo en una oración te ayudará a reducirlo.

Una vez que tengas tu gran objetivo, deja algo de espacio para “puntos de acción” y así crear 3 o 4 viñetas que se desprendan de ahí y te ayuden a conseguirlo.

 

 

3. Ordena tus prioridades.

Escribe tres tareas de prioridad media en las que tengas que trabajar y escríbelas a continuación. Estas deberían ser tus próximas prioridades y pueden trasladarse a varios días si no las haces. Si tienes problemas con esta parte, siempre puedes escribir tu objetivo principal y pasar a cinco tareas pequeñas.

 

 

4. Completa tus 5 tareas pequeñas.

Puedes encontrar fácilmente cinco tareas pequeñas que no tienen mucha prioridad. Estas son las cosas que normalmente dejas para el final del día. Guárdalas en tu lista de tareas diarias y márcalas antes de pasar a la siguiente. De esta forma, sabrás que siempre estás cumpliendo tareas y no sólo llenando listas.

 

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