Cómo Tonificarte A Través De Tu Dieta

Más allá de solo comer sano y no comer demasiado, hay ciertos trucos y consejos para obtener más tono muscular y fuerza solo en base a lo que comemos.

Ciertos alimentos pueden obstaculizar la construcción muscular (y arruinar todo el trabajo duro que hiciste en tu clase de spinning a las 8 am) o hacer que la sangre fluya a los músculos, lo que aumenta su eficiencia y los ayuda a reparar más rápido. Siga leyendo para conocer estos consejos sobre cómo comer para promover los músculos tonificados y perder grasa innecesaria a través de tu dieta.

 

 

1. Basa tu dieta alrededor en los alimentos que ayudan a quemar grasa innecesaria y tonificar los músculos.

La incorporación de ciertos alimentos ricos en nutrientes a tu dieta puede ayudar a que tus músculos crezcan más definidos y reducir kilos en áreas problemáticas difíciles como la grasa del vientre. El mijo y la quinua tienen un alto contenido de magnesio que mejora el flujo de sangre a los músculos y le da al cuerpo una energía más duradera. Las semillas como el cáñamo y la chía tienen la combinación ideal de omega-3 y fibra, que trabajan juntas para fortalecer los músculos, y otros alimentos como los plátanos, betarragas, setas y paltas son súper alimentos para fortalecer los músculos y tonificar el cuerpo.

Una dieta tonificante no significa que puedas dejar de hacer ejercicio por completo (ya que el ejercicio es crucial para tu bienestar), pero puedes estar segura de que si te saltas un día de ejercicio porque te sientes demasiado cansada para llegar al gimnasio, puedes comer un poco de quinoa, sabiendo que todavía te están tonificando.

 

 

2. Evita los alimentos que almacenan grasas.

El cuerpo digiere entregando los nutrientes de los alimentos a nuestro organismo, y así lograr hacer todo, desde mantener nuestra energía hasta ayudar a que nos crezca el pelo. Pero cuando los alimentos no tienen nutrientes beneficiosos, no se digieren adecuadamente y se terminan almacenando en nuestro cuerpo en forma de grasa. No es ningún secreto que los alimentos fritos, los snacks procesados o el azúcar refinado no tienen ningún valor nutricional, por lo que estos alimentos son los primeros en incluir grasas adicionales y no saludables.

Las bebidas dietéticas también están cargadas con productos químicos que le dicen a tu cuerpo que almacene grasa, especialmente alrededor de la sección media. Estadísticamente, las personas que toman bebidas diet tienen un mayor porcentaje de flacidez abdominal que los que no (según un estudio realizado en la revista Obesity). Así que la próxima vez que te encuentres buscando una lata de bebida, elige un agua con gas o un té helado.

 

 

3. Conoce los alimentos que irritan tu sistema digestivo.

Si por lo general te sientes hinchada, incómoda o tienes dolor de estómago, podría valer la pena revisar una dieta baja en FODMAP. Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta que no se absorben fácilmente en el intestino delgado y se pueden encontrar en alimentos como la cebolla, el ajo, el brócoli y las cerezas. Algunas personas tienen más tolerancia a los FODMAP que otras, pero es una de las razones más comunes del dolor de estómago no diagnosticado, la indigestión e incluso el SII.

Pero ningún sistema digestivo es igual a otro. Nuestros cuerpos responden de manera diferente a ciertos alimentos, por lo que aunque los lácteos o el gluten pueden estar bien para la mayoría de las personas, es posible que esté causando el exceso de gases y la hinchazón en otras. Mantén un diario por algunas semanas y registra lo que estás comiendo y cómo te sientes después de cada comida. Intenta identificar los alimentos que te hacen sentir incómoda o causan irregularidades en las deposiciones. Eliminar los alimentos que son específicamente dañinos para tu cuerpo, o al menos reducirlos, puede hacer la mayor diferencia en cómo se ve y se siente tu cuerpo.

 

 

4. Cuándo comes es casi tan importante como lo que comes.

Lo que comemos tarde en la noche, saludable o no, es realmente innecesario porque nuestro cuerpo no necesita más energía. Además de eso, nuestro sistema digestivo no está trabajando del todo cuando dormimos, porque tanto el mismo sistema como los músculos tienen que reiniciarse y repararse para el día siguiente. Los expertos recomiendan evitar comer en cualquier momento después de dos horas antes de acostarse. Sin embargo, la privación nunca es una buena idea, tarde en la noche o no, así que si tienes demasiada hambre antes de dormir, puedes comer un bol pequeño de cereal alto en fibra o avena, que contiene los carbohidratos complejos buenos.

No comer desayuno puede parecer una forma de ahorrar calorías, pero no tener un desayuno rico en proteínas todos los días debilita los músculos y causa caídas de energía, así como más antojos durante el día. Asegúrate de comer dentro de una hora después de despertar para encender tu sistema digestivo, y tendrás suficiente energía durante todo el día.