5 Razones Para No Comprar

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Muchas veces, compramos porque realmente necesitamos un nuevo pantalón negro, o un vestido para el trabajo, o unas sandalias con terraplén para el verano, etc… Pero, muchas otras veces compramos cosas que no necesitamos para nada y que ni siquiera terminamos usando! Es importante que sepamos identificar las situaciones que nos llevan a tomar malas decisiones de compra que nos dejan con un closet repleto de prendas que apenas usamos y con la billetera vacía.

La mayoría de nuestras malas adquisiciones se producen porque compramos de forma emocional, porque estamos aburridas, tristes, o ansiosas. Aquí identificamos 5 motivos de este estilo por los que tienes que decirle que NO AL SHOPPING!

 

 

1. La compra por aburrimiento.

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Es una noche de “Fomingo” (o de Sábado sin panoramas), y estás sufriendo porque no sabes que ver en Netflix; por lo que, en tu aburrimiento, te pones a mirar la sección de “sale” de tus tiendas favoritas por internet y a añadir varios ítems en el carrito de compras. Y, antes de que te des cuenta, ya te has despedido de buena parte de tu sueldo del mes…

Aunque la posibilidad de poder comprar por internet nos ha facilitado la vida de muchas formas, la compra por aburrimiento es algo no tan positivo que ha traído como consecuencia esta nueva forma de “shopping”. Es tan simple y todo está a un click de distancia que es difícil no caer en la tentación.

 

La solución: cambia de actividad.

Lo mejor para evitar este tipo de compras es despegarse del computador y salir a dar un paseo, o revisar que cosas podrías hacer en tu casa, o que comidas quieres planificar para la semana, etc… ese tiempo de ocio hazlo productivo! O aprovecha de retomar tu tejido, o de leer ese libro del que tanto te han hablado!

 

 

2. Terapia de shopping.

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Acabas de terminar con tu novio. Te peleaste con tu amiga. Tu jefe te invito a irte de la empresa. Lo único que quieres es un paquete de pañuelitos desechables, una barra de chocolate interminable, y encontrar el par de zapatos perfectos para recuperar tu felicidad.

La tristeza, más que cualquier otra emoción negativa, está asociada con una sensación de que fuerzas externas controlan nuestra vida. Salir de comprar se trata principalmente de tomar decisiones, y encontramos que hacer estas elecciones de compra nos ayudan a restablecer nuestra sensación de que recuperamos el control de nuestro ambiente, y por lo tanto, a aliviar la tristeza. Pero, una vez que ya adquirimos esos bellos zapatos, no nos sentimos mucho mejor… no?? Además, la tristeza puede hacer que estemos dispuestas a pagar más por un objeto, por lo que puede que terminemos gastando más de lo que deberíamos.

 

La solución: busca nuevos horizontes.

Ok, no podemos negar que un poco de shopping definitivamente nos puede ayudar a recuperar el poder, pero úsalo bien. Enfoca esas ganas de comprar en adquirir ítems que te sirvan para tu próxima entrevista, o para tu primera salida a bailar como soltera, o invierte en esas vacaciones que sabes que necesitas, o en ese equipamiento que te permitirá armar tu nuevo emprendimiento, etc…

 

 

3. Las compras en los viajes.

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Estás de vacaciones y te vuelves loca en una boutique local. Seamos honestas, en varias boutiques. El problema: estas viajando con un presupuesto estricto y en realidad no necesitas nada, o no tienes mucho espacio en tu maleta. Pero solo puedes ver dos formas de lidiar con esto: comprar ahora, o enfrentar el arrepentimiento que viene de vuelta en casa por no haberte comprado esas cosas tan especiales.

El cansancio, el miedo y la irritabilidad pueden hacer que compremos por ansiedad. Y claro, esto tiene sentido ya que no viajaste hasta el otro lado del mundo solo para volver con el equipaje de manos cargado de arrepentimiento. Este clásico miedo de “si no aprovecho ahora de comprar esto, nunca más lo tendré” no debería dominar tu capacidad de tomar desiciones.

 

La solución: investiga con anticipación.

Ok, no puedo negar que he vuelto de varios viajes con las maletas rebalsadas. Pero he descubierto el siguiente truco: investigar la oferta de shopping antes de viajar para evitar comprar por ansiedad. Por ejemplo, no te tientes con marcas que puedes adquirir a los mismos precios (o más baratos) en tu ciudad. Busca tiendas que no están en tu país, o que las puedes adquirir a precios bastante más elevados. De compras en Paris o E.E.U.U? Equípate con productos de belleza que no existen o son mucho más caros acá en Chile. Investiga el mercado, aprende las tazas de conversión, y aprende cuando hay que decir que no. Otro truco que es útil: haz una lista de las cosas que quieres adquirir o necesitas comprar en tu próximo viaje.

 

 

4. Las ofertas que no puedes rechazar.

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El clásico 2 x 1 puede ser una trampa mortal. Nuestro sentido común nos dice, como no aprovechar esta oferta en la que prácticamente están regalando las cosas? Pero también hemos aprendido que estas compras impulsivas hacen que terminemos apilando objetos que probablemente nunca usaremos.

Este tipo de compras, al igual que las compras por aburrimiento, se producen por que estamos buscando sensaciones. En este caso, sentirnos victoriosas por la compra tan conveniente que hicimos.

 

La solución: sé exigente.

No es fácil ni entretenido decirle que no a todas las liquidaciones que te encuentras, pero es mejor empezar a ser más exigente sobre cuando darnos un gusto. Deja de comprar sólo porque un ítem está en liquidación, y mejor decide a comprarte esa prenda que tanto querías cuando finalmente esté con el 50% de descuento. Te aseguro que te sentirás mucho más victoriosa con este triunfo calculado.

 

 

5. La compra para el futuro.

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No es de tu talla, pero eso no es un problema! Puedes y lograrás bajar esos 3 kilos, por lo que esa falda que te compraste te va a quedar perfecto para ese matrimonio que tienes a fin de mes. O eso es lo que crees.

Aunque querer mejorar nuestro físico o apariencia nunca es malo, vivir con este tipo de ilusiones puede hacer que sea difícil diferenciar lo que es realista de lo que es una fantasía. Aunque comprar unos jeans en una talla menos puede inspirar a algunas a ponerse en forma, para otras puede ser un amargo recordatorio de la meta que no lograron cumplir.

 

La solución: aspira a más, no menos.

Las compras aspiracionales no son algo malo–pero ojo cuando se trata de tallas. Concéntrate en comprar ítems que te desafían a salir un poco de tu zona de comfort, proponte una meta, o haz el esfuerzo de salir más. Fija metas que te entusiasmen y en las que puedas participar en el presente y compra con un nuevo sentido de tu persona. Y claro, si tu nueva persona también cambia de tamaño, ahí si, asegúrate de premiarla con algo que le quede bien cuando corresponda.

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