Los Mejores Y Peores Colores Para Ir A Una Entrevista De Trabajo

Los colores tienen el poder de mandar mensajes y si usamos el equivocado podemos estar haciéndonos un flaco favor en situaciones importantes, tales como una entrevista de trabajo. Independiente del puesto al que aspiras, hay ciertas reglas sobre colores que aplican, sin importar cuán formal o casual sea tu look. Y para que estés preparada, acá te contamos cuáles son los mejores colores y los que debes evitar a la hora de ir a una entrevista de trabajo.

 

 

Los mejores colores

Azul

Según un estudio de Career Builder, el azul entrega vibras positivas. De hecho, gran porcentaje de las personas encargadas de contratar que se entrevistaron, lo nombraron como el mejor color para ir a una entrevista. Los tonos más claros atraen las miradas mientras que el azul marino es ideal para postular a cargos más formales y conservadores.

 

 

Gris

Independiente del tono que uses, el gris da la idea de que eres inteligente, que posees destreza y eres estable. Además, es el fondo perfecto para agregar un color más vívido en accesorios o zapatos.

 

 

Negro

Si bien este es uno de los mejores colores para esta ocasión, según los expertos, es recomendable guardarlo para entrevistas realmente importantes porque el negro irradia poder y distancia, lo que es ideal para altas posiciones y puestos gerenciales. Si estás postulando a puestos en empresas de servicio, retail o de tono más casual, es mejor evitarlo.

 

 

Los peores colores

Naranjo

Es el peor color que puedes usar para una entrevista. Además de ser un poco rudo, es muy jugado, poco profesional y demuestra exceso de confianza en uno mismo.

 

 

Café

Si bien, según el estudio de Career Builder, para muchos reclutadores de personal el café expresa confiabilidad y solidez, también puede verse como pasado de moda, poco creativo e irrelevante.

 

 

Rojo

Si eres amante del rojo y te encanta como te queda, debes tener en cuenta que este tono puede dar la idea de ser una persona hostil, desafiante y volátil, rasgos que no son muy atractivos a la hora de contratar.