9 Estilos De Crianza Explicados (Incluyendo 1 Que Nunca Has Oído Hablar)

Todos tienen derecho a su propia opinión, y la crianza de los hijos no es una excepción. Desde los padres helicópteros hasta la crianza serena, cada estilo de crianza de niños tiene sus pros y sus contras, creyentes apasionados y escépticos. Si bien los términos pueden ser un poco confusos, es importante saber exactamente dónde te encuentras en la lista de opciones, especialmente con todos los consejos disponibles.

Sigue hacia abajo para echar un vistazo a los diferentes tipos de crianza y ver cuál se adapta mejor a tu personalidad.

 

 

 

1. Crianza Cortacésped.

La crianza de cortacésped es un nuevo estilo que está… mal visto. Los padres que entran en esta categoría tienden a “cortar” cualquier obstáculo que se interponga en el camino de sus hijos. Si bien no suena terrible a nivel superficial, puede dificultar que los niños aprendan a resolver problemas y aceptar el fracaso.

 

2. Crianza de helicóptero.

Los padres de helicópteros, en pocas palabras, son padres que flotan. Estos padres prestan mucha atención a las experiencias y problemas de sus hijos e intervienen si lo consideran conveniente. Los críticos dicen que los padres de los helicópteros son sobreprotectores o demasiado involucrados.

 

3. Crianza con apego.

Creado por el Dr. Sears, la crianza con apego es el estilo de crianza que sigue la teoría de que un apego seguro y de confianza a los padres durante la primera infancia (y más allá) da como resultado adultos seguros e independientes. El uso compartido de la cama y la libre demanda son ambas gran parte de la paternidad con apego.

 

4. Crianza dirigida por los bebés.

Este estilo de crianza es muy similar a la crianza con apego, ya que estos padres mantienen a su bebé cerca en todo momento, se alimentan a pedido y se duermen. Sin embargo, el principal concepto de este estilo, acuñado por el Dr. Benjamin Spock, es que el bebé es el jefe. Los padres buscan al bebé para decidir qué necesita en lugar de crear un horario para alimentarse, descansar o jugar.

 

5. Crianza natural.

Los padres naturales tienen el deseo de vivir y criar con responsabilidad y conciencia. Los padres naturales son ecológicos, holísticos y conocidos por sus suaves métodos de disciplina.

 

6. Crianza del tigre.

Este término salió a la luz cuando el libro de Amy Chua, Battle Hymn of the Tiger Mother, se publicó en 2011. En el libro, se describe a sí misma como una madre dura y disciplinaria, y los padres tigres hacen lo mismo. Estos padres son conocidos por ser estrictos y por anteponer las carreras académicas de sus hijos ante cualquier otra cosa.

 

7. Crianza libre.

A diferencia de los padres tigre, estos son de crianza libre. Esta filosofía cree que en lugar de actividades planificadas u organizadas, los niños simplemente deberían poder explorar el mundo a su propio ritmo.

 

8. Crianza serena.

La paternidad serena enfatiza que la naturaleza de un niño es más prominente que la crianza. Bryan Caplan, autor del libro Razones egoístas para tener más hijos: por qué ser un gran padre es menos trabajo y más divertido de lo que piensas, alienta a las mamás y los papás a seguir este tipo de crianza utilizando las sabias palabras de la Oración de la Serenidad para aceptar las cosas que no pueden cambiar sobre su hijo.

 

9. Crianza “hacemos lo mejor que podemos”.

Este estilo de crianza, acuñado ahora mismo por nosotras, es el tipo de crianza que la mayoría tratamos de seguir. Claro, tomamos prestado algo de aquí y allá. Ojalá hiciéramos más serenidad y libertad. Y ciertamente hay esos momentos en que tenemos todo el helicóptero y el tigre en nuestros hijos. Pero principalmente estamos haciendo lo mejor que podemos.

10 Malos Hábitos Que Como Padres Debemos Dejar Atrás

Cuando escuchas las palabras “malos hábitos”, tus pensamientos pueden volcarse a tomar en exceso, fumar y cosas por el estilo. Pero una vez que los niños entran en escena, cada movimiento que haces influye en sus acciones, incluidos esos vicios previamente inocentes. Una mala palabra descuidada aquí y allá no es gran cosa para un adulto promedio, pero nadie quiere asumir la responsabilidad del niño que grita obscenidades en el patio de juegos, ¿verdad? Poe esto, hemos reunido una serie de hábitos no tan buenos que las mamás y los papás deberían intentar eliminar una vez que lleguen los hijos.

 

1. La adicción a la tecnología.

Cada familia tiene su propia filosofía cuando se trata de niños y tecnología, pero todos podemos estar de acuerdo en que estar amarradas a un dispositivo 24/7 no es un enfoque saludable. Con eso en mente, analiza tus propios hábitos tecnológicos. Si revisas tu iPhone cada dos minutos, será difícil decirles a tus hijos que no se les permite hacer lo mismo.

 

 

2. Auto desprecio.

Ya sea que seas madre de niñas o niños, la clave para que tus hijos tengan una autoestima saludable es liderar con el ejemplo. No hables mal de tu cuerpo, peso, arrugas o cualquier otra cosa sobre ti frente a ellos.

Si estás tratando de perder peso a través de la dieta y/o el ejercicio, haz hincapié en los alimentos saludables que consumes y qué tan fuerte y enérgica te sientes, en lugar de los números en la pesa.

 

 

3. Llamar a esto una comida.

Sabemos que las madres somos unas maestras del multitasking, pero no dejes que tus hijos te vean devorando una dona o saltándote comidas. Haz un esfuerzo por dar el ejemplo y fomentar los hábitos saludables a la hora de comer.

 

 

4. Hablar mal de los demás.

Como todas sabemos, las “copuchas” no desaparecen después del colegio. Si bien no puedes controlar la sesión de chismes que está sucediendo sobre otra madre mientras ves el partido de futbol de tu hijo, puedes optar por no participar.

Permitir que tus hijos te vean hablar de manera negativa sobre otro padre, hijo, profesora o cualquier persona, realmente, inevitablemente los llevará a pensar que está bien hacer lo mismo.

 

 

5. Exceso de velocidad.

Poner el pedal en el metal y empujar los límites de tu velocímetro nunca es una idea inteligente, pero lo último que quieres hacer es poner a tus hijos en peligro. E incluso si llegas a tu casa de forma segura, arriesgarse a un encuentro con la policía tampoco es el mejor ejemplo.

 

 

6. Las malas palabras.

Es posible que decir una o dos palabrotas mientras hablas con una amiga no parezca un gran problema antes de que tu hijo esté hablando, pero no hay nadie tan impresionable como un niño pequeño. Están absorbiendo todo lo que dices, e incluso si no lo repiten de inmediato, ¡nunca sabes cuál será la próxima palabra de esas boquitas!

 

 

7. Quedarte en la cama.

Si estás en la minoría rara (¡y afortunada!) de padres cuyos hijos duermen hasta tarde, es importante dar un buen ejemplo sobre cómo comenzar tu día. Ser el último en llegar al colegio todos los días no establece una buena base para su nivel de motivación en el futuro.

 

 

8. Dejar la televisión prendida todo el día.

A veces sin darnos cuenta la televisión permanece prendida durante todo el día, incluso si nadie la está viendo ¡Terrible! Si bien todos tenemos nuestros programas favoritos, no hay necesidad del ruido de fondo constante, para nadie.

 

 

9. Ponerse mucho al sol.

No hay nada más familiar que un viaje a la playa, pero si tomar sol es uno de tus placeres culpables, es hora de cubrirte. El juego al aire libre (con abundante protector solar y protección contra los rayos UV) es genial: ¿ver a la mamá enjabonarse en aceite y quemarse hasta quedar calcinada? No tanto.

 

 

10. Pequeñas mentiras blancas.

No es fácil para los niños distinguir la diferencia entre una “pequeña mentira piadosa” y la deshonestidad, así que simplifica las cosas simplemente diciendo la verdad, siempre.

10 Tips Para Criar Niños Inteligentes

Es fácil suponer que nuestros hijos nacen con cierto nivel de inteligencia y que como padres no hay mucho que podamos hacer para influir en eso. Sin embargo, la investigación ha demostrado que la inteligencia es un 50/50 cuando se trata de la naturaleza vs la crianza, lo que significa que la influencia de los padres puede tener un gran impacto no sólo en lo inteligentes que se creen, sino también en lo inteligentes que realmente son.

Esto no significa que tengamos que llenar a nuestros hijos de clases exóticas, sino que más bien concentrarnos en conductas que fomenten el desarrollo de la mente y el intelecto en lugar de celebrar las habilidades o el talento innato de un niño.

 

 

1. Háblales desde el primer día.

Hablar con tus hijos, incluso cuando son recién nacidos, es la clave para lograr que esas ruedas mentales giren. Incluso cuando los niños son demasiado pequeños para entender lo que estás diciendo o para saber qué significan las palabras sofisticadas que estás usando, con la repetición eventualmente usarán el contexto para resolverlo. Además, hacerles preguntas abiertas los ayudará a desarrollar opiniones, que también les permitirá conocer su individualidad.

 

2. Enséñales los libros tempranamente.

La lectura es un gran predictor del éxito escolar, así que empieza a leer con tus hijos mucho antes de que sepan qué significan las palabras. La lectura estimula el cerebro, construye una base de conocimiento sobre el mundo y actúa como la base de todo futuro aprendizaje, incluidas la matemática y las ciencias. Asegúrate de que los libros estén accesibles en tu casa y crea hábitos de lectura.

 

3. Enséñales a pensar a través de los problemas y crear soluciones.

No resuelvas los problemas de tus hijos por ellos. En cambio, anímalos a que se centren en un objetivo o problema individual y descubran cómo lograrlo o resolverlo a través del pensamiento creativo. Esta acción estimula el cerebro y les enseña que son capaces de superar los obstáculos solos.

 

4. Elogia el esfuerzo y los resultados.

Enseñarles a nuestros hijos que son los mejores en todo les dificulta aceptar los inevitables fracasos y desilusiones de la vida. En cambio, elogia sus esfuerzos y trabajo duro en lugar de sus habilidades naturales. Hacerlo crea niños que están motivados y son capaces de avanzar cuando se encuentran con una habilidad que no les resulta fácil. Los niños a los que se les dice que son naturalmente inteligentes o talentosos tienen más posibilidades de frustrarse e incluso darse por vencidos cuando se enfrentan a tareas difíciles.

 

5. Establece expectativas tempranamente y refuérzalas seguido.

Establecer metas generales para tus hijos (es decir, graduarse de la universidad, participar en actividades extracurriculares o hacer trabajo voluntario) desde una edad temprana, hace que ellos vean esos objetivos como importantes y alcanzables.

 

6. Fomenta el ejercicio.

El ejercicio físico no sólo hace que nuestros hijos sean más fuertes y saludables, sino que también tiene beneficios mentales, desarrolla células cerebrales y aumenta el flujo de sangre al cerebro.

 

7. Busca momentos de enseñanza.

El simple hecho de alentar a tus hijos a usar sus cerebros durante el tiempo de inactividad puede ayudarlos a desarrollar su perspicacia mental. Pídeles que cuenten los limones que hay en la bolsa de compras, inicia una conversación sobre energía eólica o busca letras y números en las señales de tránsito mientras manejas.

 

8. Fomenta la curiosidad y la exploración.

Los niños en edad preescolar son curiosos por naturaleza, pero esa inclinación puede disminuir a medida que crecen, a menos que se practique y se fomente. Empieza por involucrarlos en temas que sean de su interés personal, incluso si se trata de su estrella favorita de YouTube o su dibujo animado preferido. Haz preguntas para iniciar una conversación y comparte tus propios intereses, explicando por qué te atraen. También puedes planear experiencias como viajes a museos, eventos deportivos o películas que te ayudarán a encontrar gustos mutuos e inspirar nuevas discusiones.

 

9. Enséñales a tener una mentalidad de crecimiento.

Motiva a tus hijos a ver el aprendizaje como un proceso mediante el cual el trabajo arduo alienta los resultados. Empezarán como novatos pero gradualmente mejorarán con el tiempo. Luego, cuando se les presenten tareas difíciles, las verán como oportunidades de crecimiento, en lugar de verse a sí mismos como fracasados por no ser expertos inmediatamente.

 

10. Sé proactiva.

No esperes nuevas oportunidades de aprendizaje para presentárselas a tus hijos. Busca actividades fuera del colegio que desarrollen diferentes músculos mentales.

7 Tips Para Criar Buenos Niños, Según Harvard

Todos los padres quieren criar a un niño bueno: alguien que sea compasivo, comprensivo, educado, ético, pero no pueden hacerlo solos, necesitan de la ayuda y orientación de los adultos que son parte de su vida, especialmente sus padres.

De acuerdo con investigadores de desarrollo humano de Harvard, hay algunas pautas respaldadas por estudios que los padres pueden buscar para ayudar a criar. Aquí te los contamos.

 

 

1. Pasa tiempo con tus hijos regularmente e involúcralos en conversaciones interesantes.

Al pasar tiempo con tus hijos con regularidad, aprenderán a cuidar y amar con el ejemplo – mostrar afecto, interesarse por sus vidas, alentar sus esfuerzos y apreciar sus logros. Hazles preguntas abiertas para fomentar una conversación significativa y apoyarlos interminablemente. Una relación positiva y respetuosa entre tú y tus hijos les mostrará cómo imitar esas buenas relaciones con los demás.

 

2. Sé un modelo sólido y un buen mentor.

Los niños respetarán lo que les dices que hagan cuando vean que tú estás haciendo lo mismo, así que pon mucha atención en que practicas los valores que estás enseñándole a tus hijos: honestidad, humildad, contribución con la comunidad, etc. Diles cuando cometen un error y háblales sobre la manera en que lo pueden solucionar.

 

3. Manda mensajes claros y prioriza ser amable.

Preocuparse por los demás es por lo general fomentado como una prioridad, así que trátalo de esa manera con tus hijos al mantenerlos con altas expectativas éticas, no sólo en la casa sino que también en el colegio y en la comunidad. Cuéntales a tus hijos lo importante que es ser amables con los demás y a resolver los problemas pensando en las personas que se verán afectadas por sus acciones.

 

4. Dales oportunidades para ser comprensivos dándoles responsabilidades.

Cuando les delegas tareas domésticas a los niños, es más probable que ayudar a los demás se convierta en una oportunidad para que lo hagan dentro de su rutina diaria. Además, exprésales gratitud y aprecio y motívalos a dar las gracias a los demás como parte de su práctica diaria.

 

5. Ayuda a los niños a comprender el rango de dificultades y experiencias que enfrentan otras personas.

Por lo general, los niños se preocupan por un grupo más pequeño de familiares y amigos, pero para expandir su círculo, háblales sobre las dificultades que enfrentan otro grupo de personas. Discute los problemas y dales ideas de cómo pueden ayudar a solucionarlos en su propio círculo.

 

6. Dales oportunidades de que tomen acciones, se unan a causas y hagan cosas por los demás.

Cuando tu hijo se enfrente a un problema, ayúdalo a tomar medidas y háblalo. Trata de traducir sus intereses en una causa que puedan unirse, por ejemplo, si le gustan los animales, podrían ofrecerse como voluntarios en un refugio. Háblales también sobre los dilemas éticos que surgen en la vida real y en el medio que los rodea.

 

7. Ayúdalos a identificar sus sentimientos y resolver conflictos con autocontrol.

Anima a tus hijos a identificar sus sentimientos y luego dales las herramientas para manejarlos con control – respiraciones profundas, contando hasta que se tranquilicen, y ayudándolos a resolver conflictos que  les ayuden a comprender también los sentimientos que otros están experimentando.